
complementar la receta clásica con variaciones que se adaptan a las tendencias dietéticas modernas y satisfacen las necesidades de quienes, por necesidad o elección, siguen regímenes nutricionales específicos. Porque el sabor y el bienestar pueden ir de la mano, y no hay necesidad de sacrificar la calidad por la ligereza. La atención a la calidad que siempre hemos dedicado a la elaboración del panettone (empezando por las 72 horas de preparación, como manda la tradición) se une así a los nuevos hábitos de consumo, brindando a todos, absolutamente a todos, la oportunidad de disfrutar de este postre típico milanés.